Mindful-sex proviene del mindfulness y significa llevar tu atención plena al momento presente durante el sexo, centrándote en las sensaciones corporales, las emociones y la conexión que se genera con tu pareja. El objetivo es poder ampliar las sensaciones, aumentar el placer y promover una sensación de bienestar e intimidad mucho mayor al que ocasiona un sexo automatizado y desconectado.
La gran mayoría de las personas viven en una ilusión, su cabeza está en el pasado, reprochándose (parte más depresiva), o bien en el futuro, con expectativas (parte más ansiosa). El pasado y el futuro son ilusorios, lo que único real es el presente y lamentablemente rara vez estamos en el. Así es como se nos puede pasar la vida en una ilusión. Es más, las razones del sufrimiento según el budismo son: “querer controlarlo todo, aferrarnos a lo que no pudo ser, desear que el pasado sea diferente, no aceptar como eres en todo momento, querer que todos sean como tú quieres, vivir en tu mente y perderte del presente”. Dicho lo anterior, practicar la atención plena al momento presente durante el sexo (mindful-sex) no solo nos trae beneficios en este plano, si logramos hacer de esta práctica un hábito en nuestra vida diaria (mindfulness) podremos aumentar nuestros niveles de satisfacción con la vida en general.
El órgano sexual por excelencia es el cerebro es por eso que el mindful-sex busca despejar la mente de los deberes, el estrés, las preocupaciones, responsabilidades, etc., los cuales funcionan como distractores e inhibidores del placer sexual y juegan un papel fundamental en las disfunciones sexuales. Es por eso que antes de que el mindful-sex se hiciera conocido Masters y Johnson (1970) crearon una técnica llamada focalización sensorial para tratar algunas disfunciones, la cual tiene como objetivo reducir la ansiedad ante el contacto sexual, aprender a dar y a recibir placer e incrementar la comunicación.
Pero y ¿en qué consiste la focalización sensorial y cuál es su similitud con el mindful-sex? La focalización sensorial consiste en unos ejercicios pauteados de acercamiento con tu pareja en el que se solicita centrarse en las sensaciones del momento presente. En primera instancia se prohíbe el coito y la estimulación de los genitales para abrir paso a experiencias de carácter fundamentalmente sensual, no genital. Primero un miembro de la pareja se dispone a tocar, acariciar, besar, lamer y masajear cualquier parte del cuerpo (excepto genitales), para luego cambiar de turno. En el segundo nivel se pueden ampliar las caricias a la zona genital. La instrucción siempre es explorar, desde el bienestar y el confort, sensaciones y caricias en un contexto no demandante. Se hace hincapié en la importancia de comunicar aquello que se vive con más agrado, dando indicaciones sobre posibles formas de acariciar y sobre las caricias que resultan menos agradables. Si bien este ejercicio no busca la respuesta sexual de erotismo, placer, ni tampoco de orgasmo y excitación, en caso de aparecer se puede incorporar el coito en el tercer nivel
La similitud entre la técnica de mindful-sex y focalización sensorial resulta bastante evidente y es que ambas buscan centrarse en las sensaciones del momento presente, bajar las expectativas y la ansiedad de rendimiento en el sexo.
Igualmente, el mindful-sex y la técnica de focalización sensorial ayudan a ampliar la mirada de la sexualidad más allá de lo genital y coital. De hecho, un estudio publicado en Archives of Sexual Behavoir descubre que acabar con un orgasmo no siempre refleja un buen sexo o disfrute.
¿De qué forma podemos empezar a prácticar mindful-sex?
Según Antonio Gallego, experto en mindfulness y colaborador de Petit BamBou - una app móvil de meditación mindfulness y comunidad en lineal para la meditación- las pautas para llevar una sexualidad consciente son las siguientes.
Primero propone realizar un trabajo individual
En pareja propone algo similar
Este artículo es una invitación a salir de la ilusión y comenzar a vivir de lo único verdadero: el presente. ¡Sal de tu cabeza que tienes un mundo por explorar, te está esperando! Recuerda que si queremos alcanzar la intimidad debemos aprender a soltarnos; si queremos paz, tenemos que aprender antes a sosegar a nuestra propia mente.
Javiera Urrutia
@jaiurrutia
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